martes, 29 de septiembre de 2015

Diarios para Marga III

Hola Marga,
Te pido que hoy no me reproches nada porque ya me reprocho demasiado las cosas yo. Marga, no puedo margaentender que la gente esté contenta de verme en estos días que yo me siento una compañía pésima. Marga, ¿vos también estás contenta de que yo esté ahí? ¿sentís una falta cuando mi cuerpo no aparece en los lugares a los que dije que iba a ir? Yo sí siento tu falta, a veces no creo posible que sea al revés y me sorprendo cuando me lo confirman. No, Marga, no estoy cantando Radiohead, estoy diciéndote una vez más lo que me sale del pecho. Marga, me da vergüenza decirte estas pelotudeces, quiero dejar de castigarme un poquito pero no me sale, te juro que no me sale porque me lo propongo pero no es por antivoluntarista que no lo logro, y siempre pienso que las cosas van mejor y no. Marga, me cansé de escuchar los mismos consejos, ya sé que repito pero no quiero volver a escuchar que me tengo que relajar y disfrutar, trabajo hace mucho en la causa, algún que otro avance, pero siempre el mismo consejo. Que me calle la boca, eso me dirías con los ojos, y al decirte esto sé que me dirías que en ningún momento me dijiste eso y que yo ando sacando consecuencias de cualquier cajón. Marga, yo no sé vivir sin justificarme, no sé vivir sin esperar expectativas, no sé no defenderme. De chiquito me gustaba atajar cuando jugábamos al handball, ¿dice algo eso o estoy volviendo símbolo todo lo que se me cruza por el camino?. Una continua masturbación mental, sí, me encantan estos juegos pero no sé cambiar una bombita de luz. Ahora me mirás y me decis con los ojos ¿otra vez sopa?, y sí, es mi comida favorita al parecer. Tal vez no me gusta tanto pero siempre la elijo, la pulsión de muerte, el agieren, el superyo colosal, sí Marga, todo eso. Lo que hago es abominable, lo que hago es excelente, soy una persona brillante, soy una persona mediocre: ¿la convivencia terminará en desalojo algún día?; tengo un conventillo en el bocho. Habrá que inventar una especie de lunfardo para poder entenderse.
Llegan los días en los que conozco gente nueva y decido levantar paredes. Llega toda mi margatorpeza, llega mi indecisión sobre si quiero las cosas o no (01010101), llega mi flecha certera al espejo (cursi asqueroso). Me insolé, necesito que me margacuiden, que me pongan pañitos fríos en la frente, yo hiervo. No hay que salir cuando el sol está en el cenit, hay que resguardarse, te dije los lentes negros, me olvido de comprarlos.
Espero tu margarespuesta
Te mando un margabrazo

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