jueves, 25 de septiembre de 2014

Estado II

Charco de vereda, chapoteo sin intención y las medias todas mojadas. Pendientependientependienteurgenteurgenteurgente, y la pachorra de jueves a las seis de la tarde. Los huesos todos mojados. No hay que usar medias de terciopelo los días de lluvia.
Otra vez el estremecimiento, otra vez se me confunden las prioridades y se me mezclan todas, todas; ya no me puedo acordar si es más importante ponerme la remera rayada o terminar el trabajo práctico para mañana, dormir una siesta o preocuparme por un presunto futuro, llorar con una canción o saber qué es una hexoquinasa, reconocer un acorde semidisminuido o perderme en la armonía.
El llanto juega muy bien a las escondidas, pero también hay muy buenos encontradores en cada beso, en cada palabra acertada, en cada abrazo abrasador, en cada noche negra, en la piedrita que me diste para que tuviera, en el recuerdo del abrigo que te tejí el verano pasado, en la ropa perfumada para cuando nos vayamos, en toda ternura.



La vida se hila con tela de araña
 (¿?)

martes, 16 de septiembre de 2014

"Suba al barco, Schettino"

-Ahora callate, agradecé y miralo con adultez, con sentido común.
-Sí, soberano. Claramente yo soy una desagradecida y carezco de sentido común, como usted afirma. Veo que le tiene miedo a las lágrimas, pero no se asuste, nada más están hechas de agua, sal y esta vez también de dolor. Me imagino que usted nunca suscita conflictos.
-Me río, porque me sorprende que hayas hablado tanto de golpe; en general sos callada.
-Veo que en esta cena estamos en el museo de mis virtudes.
-A mí no me metan que yo lo previne e hice las cosas bien.
-Qué bueno, yo no espero que me salves, pero tampoco que me hundas.

Y después es todo como si nada.
¿Mejor así?

domingo, 14 de septiembre de 2014

Estado I

Se me estremece y se me estruja algo por dentro. Tal vez es porque hoy llovió mucho y ahora estoy retorciéndome para sacarme el agua, como un trapo. Amanecer contigo. Amanecer sintigo. Amanece aunque sea de noche porque llevo el dolor del alba, el rojo, el rosa y el naranja furiosos, listos para parir un nuevo día. Notas como gotas caen, chocan, se deshacen, se juntan. Gélidas las tuberías del cuerpo. Aunque hirviendo estén las yemas de cada dedo, secos los labios, húmedas las córneas, ahuecado el pecho. Algo se muere dentro para dar a luz lentamente a otra cosa.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Acá estoy ahora, releyendo y reviviendo los ecos de épocas más oscuras. A la distancia se nota cómo uno deja atrás el fango, es impresionante la capacidad humana de trascender frente al dolor, de adaptarse. Y eso que me había olvidado. Qué dolor la erosión.
Mirate ahí. Stop. Un segundo. Tan inocente como un tigre bebé. Los humanos también tenemos dientes, los humanos también mordemos, Pero también somos buenos. Ya sé que ahora te sentís monstruoso, asqueroso, oscuro y otras veces te sentís más radiante que el sol. Hay que bancársela. Somos de todo.