jueves, 26 de febrero de 2015

Marchipenurias

Pedazo de idiota, ridícula, Marga me siento ridícula. Marga me siento realmente una pelotuda cuando mamá de Marga me dice a Marga "Es así. Te vamos a buscar a las diez porque es una zona del orto, la próxima hace cursos por Palermo más temprano, a ver si te calmás con esos cursitos de mierda, priorizá la facultad". Marga me siento ridiculísima porque voy y encima hago las cosas mal porque me acuerdo de la margainfanciadolescencia y me pongo a llorar como una infeliz en el medio del ejercicio que justamente era de acordarse de la infancia pero una margaidiota porque no era para tomárselo tan a pecho. Y se ríen pero no es por Marga mí y yo Marga me esfuerzo pero es peor si me margaesfuerzo porque se nota que es forzado y lo forzado no hace reír a menos que sea la idea que sea forzado, y le dicen cosas buenas y lindas a todos pero a mí Margano. Después en el auto Mamá de Marga me pide a gritos a Marga que le mienta, que vaya a Retiro pero que no le cuente, que le diga que va con tres amigos varones o con el chico que le gusta -que se invente un margachico si es que no existe, porque el hombre es el protector, así de machista es la Margamamá- y Marga no puedo entender cómo es que una persona puede pedir tan a gritos la mentira y Marga soy tan estúpida que no me avivo y no le margamiento. Marga no quiero más que me pregunten cuándo voy a tener novio, no quiero más tener que explicar que mis margapapás son unos margasandwichdelosmedios y que no me margapuedo volver en colectivo a las tres de la mañana o a las diez de la noche porque no me margadejan. Y después si me margaquejo entonces se hace un margaescándalo y me pongo a margallorar y no hay forma de margaexplicarle ala gente cuánto margasufro por esto. Lo cual es margamuchísimo, es como un margaquiste que me va a doler siempre, como ser la margagordita que no bailaba en las fiestas, como ser la margachiste que ve un auto rojo en la puerta del margalugar y se pone a llorar y querer margaesconderse toda, como darse margavuelta o margadevorarse y que nunca la vuelvan a margamirar a los ojos esa gente que no conoce y no le puede margaexplicar, eso es lo peor, no poder margaexplicar cuánto supura, que no tiene marganticuerpos para todo eso y eso que ya van tantos años de la margaenfermedad. Marga no quiero tener más margaproblemas, no quiero más margagritos ni reminiscencias de los quince años cuando no era lo suficiente margafemenina, cuando no querían que fuera margamúsica, cuando mancharon la pared de vino y me corte el margabrazo con un broche para asustarlos, ah, lo mucho que me margacuesta ser expuesta. Pero si me margafuera sería todo mil veces más difícil y de todas formas no podría margasistir tranquilamente a "esos cursitos de mierda"y de todas formas me margaangustiaría por esta margasoledad tremenda que no me deja margaexplicar, porque Marga sé que ustedes no entenderían porque la margalocura no los picó tan fuerte el día que nacieron. 
Entonces ¿cómo margasehace para vivir en paz en esta margalocura? ¿cómo se hace para margaexplicar mi margatortura cada vez que Marga sé que se viene un margacastigo sentimental tremendo por una margapequeñez pequeñísima? ¿cómo margaencontrar mis margamedidas en territorios tan megadesmesurados? Marga sólo quiero esconderme a llorar y no margasalir nunca más de una margacueva, pero yo no margasoy así, yo soy margavaliente, yo margapuedo; y no sé cómo margahacer para margaexplicarles mis margangustias, me pongo toda margatensa como resorte comprimido y me margaquiebro y me margaencierro por todo y ya entonces no puedo ser Marga porque Marga no soy así de insincera.
Ahora ya margasé lo que va a margapasar: unos cuantos margadías a los gritos, margaredescubrir la margalocura inyectada en mis margapapás y margasaber que hay cosas peores en la margavida pero esta es mi margacruz y es bastante margaheavy. Al menos para margamí, margamente. Lo margapeor es que Marga soy muy margacariñosa y la gente no lo margasabe, marganecesito muchos abrazos pero no de ellos, de ustedes. Y ustedes no lo margasaben, y Marga no sé margapedirlo y me margasiento tan margavulnerable que podrían margabesarme y Marga echarme a margallorar todo lo que no margapude margaexplicar porque soy muy margasensible y siendo así se puede margacrear arte pero también se margallora mucho. Me margametí en varios margaquilombos y no margasé cómo margasalir de esto, ya no quiero margacansar a la gente con mis margaproblemas habiendo tanta neurosis distribuida en todos. No quiero ir al margacursito el próximo jueves, me da margavergüenza, voy a estar margamal como hoy y otra vez el margauto rojo en la puerta y dale que dale con el margaquilombo y "lo hablamos con tu margapapá". Marga me margaduele la cabeza de tantas margalágrimas y tanta margafrustración depositada en margamí; margaodio que esperen que yo margamienta para cumplir sus margaexpectativas. Margadetesto mi marganecesidad de aprobación o margacariño sin poder margaexplicar, siempre sin poder margaexplicar que esto no es marganormal. Como en un margasandwich. Mañana no voy a margaquerer ni ver a mis margabuelos porque es su margaculpa que hayan salido ellos tan margamal del bocho y es la margaculpa de mis margatatarabuelos y así una margabola de generaciones defectuosas. Quiero margasalvarme.
Y lo peor es no poder margaexplicar.

domingo, 22 de febrero de 2015

Roñas sueltas

Date cuenta
que tiene los ojos tristes
como un perro
sucio
mojado
con el hocico
lleno de lagañas
hecho un cachivache
un perro payaso
sombra de ser
sombra de parto
sombrilla en el desierto
tan al pedo
como el perro en la calle
nadie lo espera
nadie cree en él
que no va a ser un esperpento
que no tiene parásitos
-o al menos no se ven-
un perro
no te hidrata
las venas
menos mugroso
como él
sólo
un perro
te refleja
la miseria
más si es
mugroso
como él

Verborragia

No me extrañes
no me quieras poseer
no por ser mujer
se es más débil
aunque así lo hayan dictado
miles de manuales escolares
del siglo pasado
creo que
estoy alcanzando
cada vez más
la sinceridad
y me duele
porque no se termina
nunca
no quiero quedar
enredada entre
la costumbre
ya no me hallo
en mis canciones
de hace un mes
y busco mi verdad
entre libros de anagrama
devorados vorazmente
y busco recetas
que me expliquen
cómo carajo se hace
para no acobardarse
cuando el futuro
da tanto vértigo
y hoy casi es mañana
mientras soy como de arcilla
me rehago todo el tiempo
para no endurecerme
de una manera
fatal
mortífera
perpetua
como el tiempo después de nosotros
como la niñez olvidada
como las primeras curiosidades
no dejes que te digan idiota
ni ardillita
no te dejes tener miedo
al menos no tanto
como para
no hablarlo
peor es ser fósil
te digo
que peor es ser fósil
a mí también
me arrancaron
algo
alguna vez
que nunca pienses
"ya cedí ante mil imperativos
qué me va a hacer uno más"
porque se pudre todo
es todo un quilombo
de palabras
un trabalenguas
trababocas
trabapiernas
entonces
mis días
se desgajan en
reformulaciones
sin fórmula
y por eso
no me caigo del árbol
hasta quién sabe cuándo
sea la adultez
y tal vez ni siquiera
ahí
peor es ser fósil
te repito
que peor es ser fósil
peor es temblar
sin poder decir
ni
mu

Voy a ser hermosa, cueste lo que cueste

jueves, 19 de febrero de 2015

Ebullición

Me desgarra tu cobardía, me reprime. Odio las imposiciones si no vienen de mí -y a veces, incluso así-.
Que no me cuenten: 
Cómo se agarran los cubiertos
Cómo hay que volver a casa
Qué se le debe decir a los desconocidos
Qué no se le debe decir a los conocidos
Cuánto hay que hablar en la mesa
Cómo se seduce a una persona
Cuánto amor se puede dar
Cómo hay que posar para una foto con el meridiano
Qué significa ser sano
Dónde está la decencia
Qué es gracioso
Etc
(se me fue el enojo)

domingo, 15 de febrero de 2015

Papilla

Tengo un sueño colosal todos los días, las veinticuatro horas. Me acompaña como una sombra, como un perrito faldero con patas pesadas, siendo yo mamá faldas. Todavía no sé por qué me sigue con esa insistencia tremebunda de los recordatorios mentales, pero tengo mis hipótesis:

a) Pocas horas de sueño pacífico
b) Pensamientos pululantes
c) Cambios hormonales
d) Ansiedad por lo inexistente
e) Ver cine japonés
f) No saber tocar Maple Leaf Rag

Ninguna de ellas aún es considerada la respuesta definitiva a tal intríngulis, sólo parcial. Debería añadir el gusto de tragar a sorbos palabras exóticas y la necesidad de completar el estante de la biblioteca. Ni bien disponga de una información más detallada, comunicaré.

jueves, 12 de febrero de 2015

Culpas (ese no sé qué)

Nena ojazos negros me saluda tímidamente. Yo leyendo, me toma de sorpresa. Tiene tarjetas en la mano, nunca sé qué hacer y siempre me detesto por eso. No tengo cinco, pero te doy dos y no me des nada, así te quedan -aunque tengo diez-.
Las únicas palabras que ella dejó caer fueron 'Hola' y 'bueno': suficiente para quedarse clavada entre mis días y angustias.
Perdón, no sé bien por qué.
Ya no puedo leer.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Felinidades recostadas

Gatito hundido en sueño refulgente con el pecho palpitante. Ronronea de amor, ya no hay garras, ya no hay pulgas, se enrolla todo todito chinito. Tranquilo, gatito, no matarán más ciervos para perfumar las sábanas de almizcle. Tranquilo, gatito, no hay asesinato posible si estamos juntos. Tu cola degüella toda maldad, excepto la de las mangueras. Gatito, sos sueño sin decibel, gatito cascabel. Gatito placer, gatito pereza, gatito elegancia, señor gatito: formidable es usted con sus vanidades de pelo gris y colilargo, reencarnación de emperador, así de majestuoso. Me empacha de ternura con sus maniobras felinas, sus artimañas. Como para vestir de kimono sólo porque me mira y encuentra entero el misterio del mundo en un cordón. Todo es tan crucial, para usted: la propagación del agua, el olor a salmón ahumado, los nudos del zapato. Cierra con alborozo los ojos reptilianos, vuelve a dormir media siesta; reconfórtese. Póngase cómodo, la noche es suya.
Mientras tanto yo lo envuelvo en mi amor.
Mientras tanto yo lo abrigo con mi amor.

lunes, 9 de febrero de 2015

Vibratto (Tremenda antropofagia)

Qué hermoso clima, afuera y adentro -léase con sarcasmo-. Cansada de las charlas express de liberación por parte de sujeto L, que a mí me dejan exhausta. No camines sola por los bosques de Palermo, yo te acompaño: preferiría que no lo hicieras.
El hobbie familiar es el de la glotonería: una obesidad -en todo sentido- que no se sabe cuándo empieza ni dónde termina. Ni mil cuatrocientos tenedores libres saciarán el hambre de al menos cinco generaciones hambrientas, nunca va a ser suficiente. Así uno vive: si falta comida, se come la piel, las uñas, el cerebro, el corazón. Después se pregunta un ¿estoy gordo/a? a la persona más cercana de confianza, obviamente, recibiendo la mayoría de las veces como respuesta un "No", ya sea por pereza, complacencia o desinterés sobre la causa. Y si se recibe un "Sí", qué espanto, qué horror, la negación total y a otra cosa mariposa. Memé, la delgadez no es perfección. Así es como te nacen los hijos machistas.
A veces me pregunto si es tan común esta enfermedad. Después me doy cuenta que no, que es una pequeña astilla que llevaré por siempre en el bolsillo del alma -donde sea-. Casi siempre será inexplicable como las palabras nos arruinaron la vida. De ahí, la literatura. Ojo, no digo que las palabras no te salven, pero todo se puede ir al carajo más fácil, por eso de la entropía, ¿o no?. Es medio una estafa , eso de la entropía, pienso.
Así es como me despido: mañana me voy a caminar por los bosques de Palermo; incursionaré en alguna droga, haré un curso de clown, intentaré ganar dinero, lavaré mi ropa, desaprenderé los miedos que pueda. Leeré a Foucault si me dan los sesos, cantaré a todo pulmón cuando no haya nadie en casa o por qué no en la calle aunque ahí será a un tercio pulmón para no molestar a los transeúntes, venderé lo que no uso por Internet. Algún día amaré a algún muchacho, iré a alguna fiesta, me mudaré de domicilio.
Mientras tanto, sigo escribiendo mis dolores, no sin intentar vivir también mis alegrías.

jueves, 5 de febrero de 2015

Parque y dulce de leche (zambullida/chapuzón)

Ahora es donde todo se vuelve blando.
Todo es blando, un infoco, flexibilidad. Las letras grandes, huecas sobre la hoja en semiblanco. Todo es largo, flexible, como si estuviera por derretirse, como un hilo en el segundo que perece bajo la llama de un encendedor.
Se pliega en redondo, los tambores, el chicle como un pez, árboles planchados sobre un cielo saturadísimo, las flores cosidas en la remera mal lavada. Texturas y no poder dejar de sonreír de placer, aunque también esté triste.
Bajé a verme un rato. Si tuviese todo el tiempo, es como casi esto. Las yemas de los dedos acariciando un perro vacuno de pelo corto, la mirada fija, helado en la lengua.
Mis brazos son de tierra en la tierra, las manos se funden -los mares también-, las hormigas en todos lados y qué. Es estar lejos y no.
El día tiene olor a aliento de perro: húmedo, a lagarto sobre piedra, pesado, como una verdad rozagante.  Se respiran los estandartes veraniegos: pasto, tierra mojada, sudores, las araucarias del parque. Debajo de las uñas, cuasi ceniza. La flauta rasga el aire con un aullido de tiempos percusivos, el parche golpea a la mano que golpea al parche, desnudeces, todo se desanuda. La brisa se unta en la piel expuesta: hace un sandwich de piel con sol, con gusto a vapor.
Cuando vivas, no te olvides de degustar un día casi entero.
Vamos a jugar, que es lo mejor que nos queda.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Tumbos

Arremeto de nuevo así: tengo el cerebro paspado de tanto rozar la locura, lo circense. Borrar todas las conversaciones. Me molesta que hables como un nene. "Vos sos coraza, yo soy así y no me sale ser de otra manera", me molestan las polaridades, me molestan las repeticiones -y no me voy a cansar de repetirlo-. "Aclarale a ella que no soy yoico", ya sé que yo te irrito tanto en este momento como vos a mí. Quedemos bien, vamos a decir que vamos a hacer planes para después no cumplirlos, pero que ahora esté todo bien.
Todos esos chicos hablan igual, los mismos gags, las mismas selfies, la misma frialdad.
Basta de compartir temas de Spinetta, hay que saltar, tiene que ser ya. 'Te paso a buscar, se me rompió el auto y eso me angustia muchísimo', nunca te voy a contar que me tomé un taxi sola. No te preocupes mamá, yo te cuido. Mientras se me van los propósitos por la ventana, y estoy media hora pasándome el peine fino con olor a ajo en el pelo. Se me suicidan los propósitos, se ahogan, se escurren. Cada vez cuesta más hacer algo.
Y es Buenos Aires, todos se escapan de acá. Al menos, los que yo conozco. Un cambio de aire, una casa en un country, vacaciones en la costa o en la montaña, la culpa es de la ciudad -alienante-. Pero si no aprendemos a estar bien acá, se nos va a paspar el cerebro, los deseos, las ganas, el afecto.

lunes, 2 de febrero de 2015

Estornudo (-)

Lloré ya mil veces esta soledad, este miedo, -o como se llame- y no sirve de nada, supura y supura. Tres golpes al estómago de la autoestima, consecutivos. Primero una patada, después un puñetazo, acto seguido un reflejo visceral -que fue el más doloroso-. No sé ponerle nombre a este miedo, este desgaste de mandíbulas, esta exigencia sin dirección. No sé a quién recurrir, no sé explicarlo.
No avanzo, es como nadar en petróleo: valiosísimo pero inmóvil. Es que soy un elefante chiquito, dije a un sociólogo una vez. Es que me pesa el corazón, me pesan las palabras, me pesan los viajes. Me olvidé cómo se hablaba de cosas banales y tengo un discurso cotidiano raquítico. Me olvidé de los labios negros de los animales, de la mansedad de mi pecho, ahora soy tempestad de lo indecible. 
Un imperativo que no me dice nada, doscientas veces no. Criatura, soy otra criatura, pero me siento un fragmento, tres mil trescientas astillas de vidrio, dos pupilas negras y una turmalina. Y yo no me suelo identificar con esa piedra. Estoy babeando hace como tres años, no dejo de tomar agua, no sé dónde puede impactar la contractura de los hombros, me quiere hablar y yo no la escucho. 
Me gustaría roncar. ¿No es horrible que nos olvidemos cosas tan esenciales como la forma de abandonarse al sueño? Necesito saber lo que valgo antes de irme. Billetizarme, si soy un Roca, un Sarmiento o un Belgrano. Qué horror, yo no soy eso. Pero lo necesito, necesito dar, necesito dar amor, necesito abrazos porque yo también tengo miedo y quiero acurrucarme sobre algo suave. Yo también quiero que me acaricien el pelo, yo también quiero pertenecer al todo -asquerosamente cursi-. Amar es urgente. 
No me mires a los ojos si no los vas a ver bien. Me da vergüenza ser tan frágil, tan sensible por cosas tan estúpidas. ¿Me podés entender? No quiero más que no me entiendan, cada vez me cuesta más abrirme a los demás. Una vida se puede ir a la mierda muy fácil, yo quejándome por boludeces. Así no se puede hacer nada, es totalmente contraproducente, hacer, hacer, hacer. Se me rompe la piel de tanto crecer, y si me encojo me va a quedar toda estriada y colgando. No puedo parar de crecer, no debo, cuanto más alta más me encorvo, hasta lamer el suelo. Tengo que abarcar todo, quiero tocar los cumulonimbus para que por fin me atraviese el gran rayo y dejarme de joder. 
"Para mí apostar es justamente lo contrario, jugársela por las cosas 'tan lindas', de una vez por todas, y dejarse de boludear y autoboicotearse, si es que realmente querés las cosas tanto como decís. No hacerlo es ser cobarde, y yo no quise serlo, al menos lo intenté. Nos gustará la poesía pero en la vida se actúa. Y yo quiero vivir, así que supongo que es mejor que no pase nada" 
No sé qué me falta, no sé qué perdí, no sé qué me pasa.
No quiero no admitirme.

¡Y hay que impedir que juegues para el enemigo!