martes, 29 de mayo de 2018

historia histérica

No existen tres. Me decís que el departamento no está ubicado frente al mar, y que qué bueno que pueda disponer de un fin de semana con ella/os. Que seguramente en tu cumpleaños tenga un examen.
Si no te molestaba que te mentía, te molestaba que te dijera la verdad. Él dice que me ría y que me aleje, que esa es su estrategia: que antes me hubiera dicho que te mintiera, y que ahora me diría que diga la verdad. Que irse es un poco para que ella no esté mirando todo, pendiente de todo.
Yo digo: si buscás mimos, la manera no es ponerse espinosa
Yo digo: yo te entiendo esos celos encarnizados, pero hay otras formas

miércoles, 16 de mayo de 2018

Loquiero loco

Hola feo, nos tenés a todos deshidratados. Nos das "cosa", con esa voz que tenés y con que te tenés que sostener de algo para caminar porque estás muy flaquito y débil de repente. Decís que tenés una cosa ahí, arriba del pulmón, como un bicho que no sabés que es pero es malo. De noche volvés a ser chiquito: cosechás papas y sembrás tomate, estás de nuevo en el campo. Yo pienso que la tercera tal vez es la vencida, no sé si esta vez Dios nos va a salvar, ya estás viejo y nosotros ya somos "grandes para entender"
No nos vemos ni nos hablamos mucho, yo te quiero igual. La familia es como un hueso, no se puede sacar porque es parte de vos. Duele cuando se rompe, cuando uno se cae, sostiene siempre, más chueco o más derecho, a veces raspa. Nosotros tenemos escoliosis.
El pelado ayer me mostró una canción de Calamaro, ¿escrita por él? en sus peores épocas: "vamos a tomar una raya a la playa, voy a volver blanco". Me muestra y se ríe, me dice que tiene el tabique nasal con consecuencias. Yo le digo que no hace falta que me muestre, podemos hablar un poco, le pido que me devuelva unos libros míos que iba a vender para saldar deudas. Hacemos chistes, hago chistes para no hablar tanto de lo mismo.
La grande dice "que sea lo que Dios quiera", que la otra vez pudo zafar. Llora cuando él explica lo que le pasa, pero puede dormir, o eso creemos. Hablamos de otras cosas.
Ella me recibe llorando, dice que no sabe todo, que no es oncóloga. Ella corre para ver si gana vueltas de reloj, hace una maratón por hospitales.
Cada uno lo lleva como puede; yo lloro, le hago mimos al gato y pienso que más o menos estoy lista, tanto como se puede estarlo.